Medición de distancias
Si una ciudad no late,
hasta un árbol es nada
y un balcón es tronera
o precipicio.
Serás el prisionero
a quien nadie vigila,
en propio pecho encarcelado.
Entiende lo incomprensible
y ámalo. Ocupa el revés del intento:
sé cardo, cuando llegaste como lana,
piedra, cuando, hilo de seda, flotarías.
Ida Vitale
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