jueves, 27 de agosto de 2026

Bhagavad Gita

                                                   Septiembre 1914

De nuevo insomne hora tras hora yacía,
llena y herida el alma por un dolor incomprensible.

Incendios y muerte vi llamear sobre la tierra,
a miles vi sufrir, morir y pudrirse inocentemente.

Y en mi corazón abjuré entonces de la guerra,
esa ciega divinidad de dolores sin sentido.

Entonces más lúgubres sonaron en la hora
los recuerdos de la soledad.

Y el veredicto de la paz lo pronunció
un antiquísimo libro indio de los dioses:

"Guerra y paz, ambos son equivalentes,
pues ninguna muerte toca el reino del espíritu,

suba o descienda el platillo de la paz,
el sufrimiento del mundo no queda reducido.

Por ello lucha y no permanezca inactivo;
¡que yergas tus fuerzas, esa es la voluntad de Dios!

Pero aunque tu lucha lleve a mil victorias,
incólume sigue golpeando el corazón del mundo."

Hermann Hesse
Aparición

La luna se velaba. Serafines llorosos
con el arco en los dedos, adolorida el alma,
pensaban en la calma
de las dormidas flores de tallos vaporosos.
Y heridas por sus manos las moribundas violas
rompían en sollozos de un albor invisible
que rozaban, rozaban el azul apacible
de las tibias corolas.
¡Era el día bendito de tu beso primero!
La febril fantasía que las almas consume,
por herirme, a sabiendas se embriagó del perfume
de tristeza que lanza
la cosecha de un sueño sobre el ser que lo alcanza.
Mientras miraba al suelo con mirar abstraído,
en la calle, en la tarde, te me has aparecido
como una hada riente
como el hada risueña de mis tiempos mejores,
como el hada riente que de blancos fulgores
coronada la frente, pasaba ante mis ojos,
pasaba ante mis ojos turbados dulcemente,
dejando que sus manos regasen mal cerradas,
nevados ramillates de estrellas perfumadas.

Stéphane Mallarmé

Última dulzura

Ociosa vago por el palacio de primavera,
hago un alto junto a la verde orilla del lago.
Lemas blancas con hojas de igual blancura,
en plantas escarlata florecen primpollos de color herrumbre.
Una suave brisa agita las banderas de los lirios,
las olas ondulantes mecen al dulce loto.
Reflejos gloriosos rielan en los bosques,
esencias flotantes invaden las sedosas gasas.
Un príncipe anda errante y no regresa,
distante su camino, fuera de mi alcance.
¿Con quién saborearé la última dulzura?
Aún sigo sola y suspiro.

Chang Hua
Traducción de Ruth Berg

Vigilia

La luna brillante fulge con claros rayos,
su luz ascendente ilumina una galería oscura.
Una persona recluida aún mantiene su vigilia noctura,
se vuelve y abre las cortinas del lecho vacío.
Espera el amanecer con el cinturón atado,
se vuelven más escasas las dispersas estrellas matinales.
Cuando el sueño abraza nuestras almas afines
contemplo el rostro de mi amada:
sonrisa deliciosa, bonitos hoyuelos,
gracias gemelas en sus ojos y sus cejas.
Cuando despierto mis largos suspiros son más profundos,
mi corazón abatido está triste y solitario.

Chang Hua
Traducción de Ruth Berg

martes, 25 de agosto de 2026

Luminar

La hornalla que dejo
prendida en la cocina
es mi sol de esta noche.

Simulo el día en la noche

Dejo todas las luces encendidas
Me aboco al trabajo de amasar pan.
Lo cocino, y lo como mientras leo.

Los grillos añaden, desde el jardín,
un zumbido brillante y geométrico.

Dentro de casa no hay otro relieve
que el fluido de comer, leer y escribir.

La vigilia resiste las horas.
Deshace el tejido en que no
quisiera mañana suceder.

En-cerrados 

Estoy tipeando en la cocina y se oye
el zumbido parejo de la batería de la notebook.

la potencia constante de las llamas de dos hornallas
el tragar y suspirar de mi perro que duerme.

Supongo que hay poco oxígeno en el ambiente.

Me hace bien esta tarde suspendida.