lunes, 24 de agosto de 2026

Homo fugit velut umbra (Passacaglia della vita)

O come t'inganni

Se pensi che gli anni

non hann'da finire,

bisogna morire.


E' un sogno la vita

Che par si gradita,

è breve il gioire

bisogna morire.


Non val medicina

Non giova la China,

non si può guarire, 

bisogna morire.


Non vaglion sberate,

minarie, bravate

che caglia l'ardire,

bisogna morire.


Dottrina che giova,

parola non trova

che plachi l'ardire,

bisogna morire.


Non si trova modo

di scioglier'sto nodo,

non val il fuggire,

bisogna morire.


Commun'è il statuto,

non vale l'astuto

'sto colpo schermire,

bisogna morire.


Si more cantando,

si more sonando

la Cetra, o Sampogna,

morire bisogna.


Si more danzando, 

bevendo, mangiando;

con quella carogna

morire bisogna.


La Morte crudele 

a tutti è infedele,

ogn'uno svergogna,

morire bisogna.


E' pur ò pazzia

o gran frenesia,

par dirsi menzogna,

morire bisogna.


I Giovani, i Putti

e gl'Huomini tutti

s'hann'a incenerire,

bisogna morire.


I sani, gl'infermi,

i bravi, gl'inermi,

tutt'hann'a finire

bisogna morire.


E quando che meno

ti pensi, nel seno

ti vien'a finire,

bisogna morire.


Se tu non vi pensi

Hai persi li sensi,

sei morto e puoi dire:

bisogna morire.


Compositar anónimo del S XVII

Texto: citas de versos del Libro de Job

Nombramiento futil

¡Princesa, cómo envidio la suerte de esa Hebe
que de la taza sube hasta tus labios grana!
Mas quien no es ni aún abate, ni a desear se atreve
ver su desnudo en rosa sobre tu porcelana.

Yo no soy el cojín que dibuja tu codo
ni el carmín de tus labios, ni tu borla empolvada,
ni tu lindo abanico... Mas si a pesar de todo
me has mirado tú, rubia por orfebres peinada,

Nómbrame... porque son tus sonrisas frambuesa
un travieso rebaño de corderos, Princesa,
que parecen corazones, rumian almas sumisas.

Nómbrame... y que Cupido alado de un extraño 
abanico me pinte cuidando tu rebaño...
Princesa, nómbrame pastor de tus sonrisas.


Stéphane Mallarmé

Antes el vuelo del ave, que pasa y no deja rastro,
que el paso del animal, que queda recordado en
el piso.
El ave pasa y olvida, y así debe ser.
El animal, donde ya no está y por eso de nada sirve,
muestra que ya estuvo, o que no sirve para nada.

Recordar es una traición de la Naturaleza,
porque la Naturaleza de ayer no es Naturaleza.
Lo que fue no es nada, y recordar es no ver.

¡Pasa, ave, pasa, y enseñame a pasar!

Alberto Caeiro (Fernando Pessoa)

domingo, 23 de agosto de 2026

                     VI

¿Qué pasa a mi alrededor?
¿Qué me pasa que no sé?
Tengo miedo de una cosa
que vive y que no se ve.
Tengo miedo a la desgracia traidora
que viene, y nunca de dónde lo sé.

Rosalía de Castro


Pasé toda la noche, sin dormir, viendo sin espacio, la figura de ella,
y viéndola siempre de maneras diferentes de cómo la encuentro a ella.
Hago pensamientos con el recordatorio de lo que ella es cuando me falta,
y en cada pensamiento ella varía de acuerdo con su semejanza.
Amar es pensar.
Y yo casi que me olvido de sentir solo de pensar en ella.
No sé bien lo que quiero, ni siquiera de ella, y no pienso sino en ella.

Tengo una gran distracción animada.
Cuando deseo encontrarla
casi que prefiero no encontrarla,
para no tener que dejarla después.

No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que quiero. Quiero solo
pensar en ella.
No pido nada a nadie, ni a ella, salvo pensar. 


Alberto Caeiro (Fernando Pessoa)


                                  VI

Pensar en Dios es desobedecer a Dios,
porque Dios quiere que no lo conozcamos,
por eso él no se nos mostró...

Seamos simples y calmos,
como los arroyos y los árboles,
y Dios nos amará haciéndonos 
bellos como los árboles y los arroyos,
¡y nos dará verdor en su primavera,
y un río adonde ir cuando acabemos!...


Alberto Caeiro (Fernando Pessoa)


                                  II

Mi mirada es nítida como un girasol.
Tengo la costumbre de andar por las calles
mirando para la derecha y para la izquierda,
y de vez en cuando mirar hacia atrás...
y lo que veo en cada momento 
es aquello que nunca antes había visto,

es algo que sé muy bien...
Sé tener el pasmo esencial 
que tiene un niño si, al nacer,
reparase que está naciendo de verdad...
me siento nacido a cada momento 
para la eterna novedad del mundo...

Creo en el mundo como en una caléndula,
porque lo veo. Pero no pienso en él
porque pensar es no comprender...
El mundo no se hizo para que pensemos en él
(pensar es estar enfermo de los ojos)
sino para mirarlo y estar de acuerdo...

Yo no tengo filosofía: tengo sentidos...
Si hablo de la naturaleza no es porque sepa lo que es
sino porque la amo, y la amo por eso,
porque quien ama nunca sabe lo que ama
ni sabe por qué lo ama, ni lo que es amar...

Amar es la eterna inocencia,
y la única inocencia es no pensar.


Fernando Pessoa (Alberto Caeiro)