7
Las pasiones se pierden,
salvo una quizá:
la pasión por la pérdida.
Y todo lo demás también se pierde:
la rosa, los humores, tu rostro,
la vida, la ventana, la muerte.
También esta palabra se pierde,
su lectura, su ruido.
Sólo queda un recurso:
convertir la pédida en pasión.
Roberto Juarroz (Coronel Dorrego, 1925 - Temperley, 1995)
No hay comentarios:
Publicar un comentario